
A ver, seamos sinceros. ¿Quién no echa un poco de menos a Sir Jony Ive susurrando “aluminium” en una keynote mientras giraba un iMac como si fuera una escultura? Yo sí. Y bastante.
Pues el hombre ha reaparecido. Pero no para diseñar otro gadget minimalista ni una pieza de diseño conceptual. No. Se ha ido a Maranello y ha participado en el diseño del interior del nuevo Ferrari Luce.
Y claro… viendo lo que ha hecho, es inevitable pensar en el Apple Car que nunca existió.
El Ferrari Luce y el regreso al tacto
Lo interesante no es que el coche sea eléctrico. Tampoco que corra como un demonio, porque es Ferrari, obviamente.
Lo interesante es el planteamiento.
Mientras la industria del automóvil se ha obsesionado con convertir el salpicadero en una Smart TV con ruedas —sí, Tesla, te estoy mirando— Ive ha ido en dirección contraria. Su estudio, LoveFrom, ha apostado por botones físicos, diales reales y controles mecánicos.
Y no cualquier botón.
Hablamos de aluminio mecanizado, de piezas con peso, con textura, con ese tacto frío y preciso que recordaba a los Mac de la era dorada. La idea es simple: conducir sin navegar por tres menús para bajar la temperatura del aire.
Es curioso. El hombre que ayudó a eliminar botones en el iPhone ahora defiende recuperarlos en los coches.
¿Contradicción? No. Contexto. En un móvil buscas inmersión digital. En un coche necesitas control sin distracción.
Eso sí que es diseño con sentido común.

Un interior muy “Apple”… pero sin logo
El habitáculo del Ferrari Luce es minimalista, limpio, sin estridencias. Nada de pantallas gigantes dominando todo. Hay tecnología, claro, pero no es protagonista.
El volante tiene ese aire retro-futurista que podría haber salido de un laboratorio secreto de Cupertino. Y la llave… bueno, la llave es puro fetichismo. Un bloque de cristal con tinta electrónica que se ilumina sola. Totalmente innecesario. Totalmente irresistible.
Ese tipo de detalle es el que hizo grande a Apple durante años. No porque fuera imprescindible, sino porque era especial.
Ive no ha hecho un Ferrari “tech”. Ha hecho un Ferrari elegante.
Y eso cambia bastante el tono.


El Apple Car que nunca llegó
Aquí es donde duele un poco.
Apple trabajó durante años en el famoso Project Titan. Se habló de coche autónomo, de vehículo eléctrico, de revolución del transporte… y al final nada. Cancelado.
Viendo este Ferrari, uno no puede evitar imaginar cómo habría sido un coche diseñado con esa filosofía: minimalismo funcional, materiales premium, controles pensados para el ser humano y no para el marketing.
Tim Cook tomó una decisión estratégica. Seguramente sensata desde el punto de vista financiero. El sector del automóvil es una jungla carísima.
Pero, sinceramente, cuesta no pensar que aquí había algo grande.


El mensaje detrás del diseño
Más allá del coche en sí, hay una lectura interesante: la industria quizá se ha pasado con las pantallas.
Pantallas gigantes, menús infinitos, interfaces que parecen tablets pegadas con cinta adhesiva. Y mientras tanto, la experiencia de conducción se diluye.
Ive parece estar diciendo algo muy claro: menos es más… pero menos bien hecho.
Recuperar botones no es nostalgia. Es ergonomía.
Y eso, viniendo del hombre que ayudó a definir la era táctil, tiene bastante peso.

La parte realista
El Ferrari Luce no va a ser precisamente accesible. Estamos hablando de un producto para coleccionistas con bolsillos muy profundos. No es un coche para el común de los mortales.
Pero sí es una declaración de intenciones.
Es ver qué está haciendo Jony Ive fuera de Apple. Es entender cómo evoluciona su pensamiento. Y es, en cierto modo, asomarse a lo que pudo ser y no fue.
FAQ – Jony Ive y el Ferrari Luce
¿Jony Ive trabaja ahora en Ferrari?
No directamente. Su estudio de diseño, LoveFrom, ha colaborado en el diseño del interior del Ferrari Luce.
¿Este coche tiene relación con Apple?
Ninguna oficial. La comparación viene por el pasado de Ive en Apple y el estilo de diseño.
¿El Ferrari Luce es eléctrico?
Sí, se trata de un modelo eléctrico dentro de la nueva etapa tecnológica de Ferrari.
¿Es este el “Apple Car” disfrazado?
No. Pero sí es lo más parecido a ver qué habría hecho Ive si Apple hubiera lanzado su coche.
Personalmente, lo que más me llama la atención no es el Ferrari en sí. Es el giro conceptual. Después de años obsesionados con pantallas, quizá estamos empezando a redescubrir el valor del tacto.
Y eso, viniendo del arquitecto del iPhone, tiene algo de ironía deliciosa.
Ahora te lanzo el debate: ¿más botones físicos en los coches o más pantallas hasta en el techo? Porque igual el futuro no es tan táctil como creíamos.


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