
Llevamos años con el mismo metrónomo: llega septiembre, Apple sube al escenario, presenta toda la familia de iPhone de golpe y a correr. Pues este año el metrónomo se rompe. Todo apunta a que el iPhone 18 no va a salir al completo en otoño, sino a plazos, y el detalle no es logístico: dice mucho de a quién quiere vender Apple primero.
Vamos con lo que se sabe, que no es poco. Según lo que llevan meses filtrando la cadena de suministro y analistas como Ming-Chi Kuo, en el evento de septiembre solo veríamos los tres iPhone más caros: el iPhone 18 Pro, el Pro Max y el primer plegable de Apple, ese que suena como «iPhone Ultra» (o «Fold», que ni en el nombre se aclaran). El iPhone 18 normal, el 18e y el segundo iPhone Air se irían a la primavera de 2027, allá por marzo. Ojo al dato: es la primera vez que el modelo de a pie no acompaña a los Pro en septiembre. Y subrayo, como siempre: Apple no ha confirmado ni una coma, esto son filtraciones, aunque ya hasta un proveedor (Pegatron) lo dejó caer en su llamada de resultados.
¿El motivo oficioso? La memoria, que está por las nubes. El coste de la RAM se ha disparado en toda la industria y eso presiona los precios. Mark Gurman calcula subidas de entre 100 y 200 dólares en la gama, con un Pro Max que podría pasar de unos 1.100 a rozar los 1.300, y un plegable que arrancaría en los 2.000 largos. Con esos números, la versión bonita de la historia es la de siempre: no saturar el keynote, darle su foco al plegable, repartir la producción. Todo muy razonable sobre el papel.
Aquí es donde a mí me empieza a chirriar. Porque mira lo que le hace esto al que quiere cambiar de móvil en otoño: sus únicas opciones son las caras. Si quieres el iPhone 18 «a secas», te toca esperar medio año. Y seis meses es el hueco más largo que recuerdo entre el modelo premium y el asequible. Traducido: la ola de gente que se lanza a actualizar justo tras el evento se canaliza, quieras o no, hacia el precio Pro. Ya di la turra con esto cuando hablé de la condena de nacimiento del iPhone 17 base, y aquí la jugada se ve todavía más clara.
Y no deja de ser Apple saltándose otra de sus propias normas. Que ya van unas cuantas: lo vimos hace poco cuando se cargó su propio guion con el M6. El «todos estrenamos el mismo día» era, sin quererlo, lo más democrático que tenía el iPhone. Daba igual tu presupuesto: el teléfono nuevo salía para todos a la vez. Ese metrónomo desaparece y en su lugar queda una especie de sistema de castas por calendario: los que pueden pagar, en septiembre; el resto, a la cola hasta primavera.
Luego está el melón de la IA, y aquí toca ir con pies de plomo. Se rumorea que los Pro llevarían 12 GB de RAM, justo lo que pide la Siri nueva y la Apple Intelligence de iOS 27. ¿Y el iPhone 18 normal? Pues depende de a quién leas: Kuo apunta a 9 GB —lo que dejaría fuera algunas funciones de IA— y otros como Jeff Pu dicen que también 12. Que los propios filtradores no se pongan de acuerdo ya te dice que hay que cogerlo con pinzas. Pero si acierta Kuo, la partición no va solo de precio y de fechas: va de quién se lleva la Apple Intelligence completa y quién se queda con la versión descafeinada.
Que conste que a Apple le doy su parte de razón. La subida de la memoria es real y le pasa a todo el sector; Samsung ya hizo algo parecido este año congelando el precio de su Ultra y apretando a los modelos base. Partir el lanzamiento evita un keynote inflado, le da al plegable su momento de gloria y, oye, adelantar el modelo estándar a primavera hasta podría venirle bien a quien renueva contrato a principios de año. No es codicia pura y dura. Pero tampoco es casualidad que lo primero que llegue sea lo más caro.
Lo que me queda dándome vueltas es esto: Apple está convirtiendo el «qué iPhone me compro» en un «cuándo puedo permitírmelo». Y encima es la carta de presentación de John Ternus, que coge el timón como CEO el 1 de septiembre y estrena mando justo con este evento. Puede ser confianza —«nuestros teléfonos caros se venden solos, no necesitamos al barato de teloneros»— o puede ser un peaje disfrazado de estrategia. La letra pequeña, como siempre, la leeremos en septiembre.
¿Y vosotros cómo lo veis? ¿Os esperaríais seis meses al iPhone 18 normal, o al final la prisa (y el marketing) os empujaría a rascaros el bolsillo por un Pro?
Preguntas frecuentes
¿Qué iPhone llegarían en septiembre de 2026?
Según las filtraciones, solo los tres más caros: el iPhone 18 Pro, el iPhone 18 Pro Max y el primer plegable de Apple (rumoreado como «iPhone Ultra» o «Fold»). Apple aún no ha confirmado nada oficialmente.
¿Cuándo saldría el iPhone 18 normal?
Los rumores lo sitúan en la primavera de 2027, en torno a marzo, junto al iPhone 18e y un segundo iPhone Air. No hay fecha oficial, así que conviene tomarlo con cautela.
¿Por qué subirían de precio?
El motivo que más suena es el encarecimiento de la memoria RAM en toda la industria. Mark Gurman estima subidas de entre 100 y 200 dólares en la gama; es una previsión, no un precio confirmado por Apple.
¿El iPhone 18 normal tendría menos funciones de IA?
Podría, y aquí las filtraciones se contradicen. Kuo habla de 9 GB de RAM para el modelo base —lo que limitaría parte de la Apple Intelligence—, mientras que otros analistas apuntan a 12 GB. Sin confirmación de Apple, es solo teoría.

