
Llevaba meses con la mosca detrás de la oreja. Cada vez que veía a alguien en una cafetería trabajando con un iPad y un teclado, pensaba lo mismo: «yo eso lo intenté, no me cuadró, y volví al Mac». Pero iPadOS 26 ha cambiado tantas cosas que decidí darle otra oportunidad. Una semana entera, sin tocar el MacBook salvo para emergencias. Y voy a ser sincero: he flipado con algunas cosas y me he frustrado con otras tantas, y creo que el resumen honesto no lo está contando casi nadie.
El primer día todo va sobre ruedas (y eso es lo peligroso)
El primer día siempre es trampa. Abres Safari, te llega un correo, contestas un WhatsApp, escribes un par de notas y piensas «pero si esto va perfecto, ¿por qué no lo había hecho antes?». La realidad es que durante las primeras horas haces tareas que el iPad gestiona sin despeinarse. El problema viene cuando empiezas a meterle cosas reales: un documento largo, varios PDFs abiertos a la vez, descargar archivos, organizar carpetas, exportar algo en un formato concreto. Ahí es donde el iPad te recuerda que sigue siendo un iPad, por mucho que la nueva multitarea de iPadOS 26 haya mejorado bastante. Y ojo, que no estoy comparando con Windows: el listón que pone el Mac en cuanto a fluidez del trabajo diario es altísimo, y el iPad todavía se queda corto en algunas cosas básicas que llevamos años pidiendo.

Lo que iPadOS 26 ha clavado: la multitarea por fin tiene sentido
Aquí Apple ha hecho un trabajo increíble. La nueva gestión de ventanas con la posibilidad de redimensionarlas libremente, los menús contextuales más cercanos a los del Mac y el cursor mejorado hacen que por fin trabajar con varias apps a la vez sea cómodo de verdad. Os contábamos los trucos que más me cambiaron el día a día en este artículo de iPadOS 26, y después de esta semana intensiva confirmo que no era exageración: la multitarea ha pegado un salto enorme. Lo curioso es que sigue habiendo cosas que en el Mac das por hechas (arrastrar un archivo desde Finder a una app concreta, por ejemplo) y que en el iPad todavía cuestan más de lo que deberían. No es un drama, pero sí es ese tipo de fricción acumulada que al final del día te deja con la sensación de haber tardado más en hacer lo mismo.

El teclado y el trackpad ya son obligatorios, no opcionales
Si vas a usar el iPad como ordenador principal, no te ahorres el Magic Keyboard. Ya sé que cuesta una pasta, pero es exactamente la diferencia entre tener un iPad o tener un dispositivo de trabajo. El trackpad multitouch funciona prácticamente igual que el del MacBook, los gestos están todos disponibles, y la sensación de escritura es muy buena. Eso sí, el peso del conjunto te recuerda que aquí no hay milagros: con el teclado puesto, el iPad Pro pesa más o menos lo mismo que un MacBook Air, y entonces te preguntas para qué te has complicado tanto. Yo lo he tenido claro varias veces esta semana: si tu uso es 80% trabajo de oficina y 20% consumo, el MacBook gana sin discusión. Si es al revés, el iPad cobra todo el sentido del mundo. Y si estás dudando entre los dos, ya os contamos en esta comparativa entre MacBook Neo y iPad Air M4 las preguntas reales que deberías hacerte antes de soltar el dinero.

El verdadero techo: las apps profesionales
Aquí está, en mi opinión, el punto débil que casi nadie quiere reconocer. La mayoría de apps profesionales en iPad son versiones recortadas de las de Mac. Final Cut Pro, Logic Pro y Photoshop han avanzado mucho, sí, pero siguen sin tener todas las funciones que tienen sus hermanas mayores. Y luego está el ecosistema de apps menos conocidas: las herramientas de desarrollo, las apps de automatización avanzada, las utilidades del sistema que en Mac das por sentadas y que en iPad o no existen o son una versión muy capada. Si tu trabajo encaja en ese 80% del usuario medio (Office, navegador, correo, comunicación, contenido ligero), el iPad te sobra. Si tu trabajo entra en el 20% más exigente, lo vas a notar cada día. Y eso es algo que las keynotes de Apple nunca te van a contar, claro.

Mi conclusión tras siete días
Voy a ser claro: el iPad puede ser tu ordenador principal, pero no para todos. Esa frase suena a obvia, pero es que muchos creadores de contenido y muchos vídeos te venden lo contrario, te venden la promesa universal. La realidad es que iPadOS 26 ha acercado el iPad al Mac más que nunca, pero todavía hay un tramo final que solo lo cubre macOS. Y conociendo a Apple, ese tramo lo van a ir reduciendo poquito a poco para que sigas comprando el último modelo año tras año, no para que el iPad se convierta de golpe en lo que muchos esperan. Os contábamos esa estrategia con detalle en este análisis sobre cómo iPadOS quiere ser un Mac sin acabar de serlo, y después de esta semana lo veo más claro que nunca. ¿Volvería a usar el iPad como ordenador principal? Sí, en viajes, en momentos puntuales, en jornadas más ligeras. ¿Lo cambiaría por mi MacBook a tiempo completo? Hoy por hoy, no. Y creo que eso es lo más honesto que se puede decir en 2026.
Preguntas frecuentes
¿Necesito el iPad Pro o me sirve un iPad Air para usarlo como ordenador principal?
El iPad Air M4 cubre perfectamente el uso de oficina, navegación y productividad ligera. Solo si trabajas con vídeo, audio profesional o muchas capas en Photoshop notarás el salto al iPad Pro.
¿iPadOS 26 ha resuelto la gestión de archivos?
Ha mejorado mucho con la nueva app Archivos y la integración con almacenamiento externo, pero sigue sin tener la flexibilidad del Finder de macOS. Para uso diario es suficiente; para flujos avanzados todavía no.
¿Compensa el precio del Magic Keyboard?
Si vas a usar el iPad para trabajar varias horas al día, sí. Si tu uso es esporádico, hay alternativas más baratas con teclado y trackpad que cumplen perfectamente.
¿Y vosotros? ¿Os habéis planteado dejar el Mac y pasar al iPad como ordenador principal? ¿O ya lo habéis hecho y queréis contarme qué tal os está yendo? Os leo en los comentarios.

