
Falta poco más de un mes para la WWDC y, esta semana, mientras leía los últimos rumores de iOS 27, me sorprendí haciendo algo que no hacía desde hacía mucho tiempo: marcar la fecha del 8 de junio en el calendario con cierta ilusión. Y digo «cierta» porque hace cinco años habría sido emoción pura, de la que no te deja dormir la noche anterior. Hoy es algo más tibio, más adulto, más parecido a la expectativa que sientes cuando un amigo al que conoces bien te dice que tiene novedades.
Y eso, después de años esperando keynotes como quien espera la final de la Champions, me ha hecho pensar.
La primera keynote que vi cambió algo en mí
No recuerdo la fecha exacta, pero sí recuerdo el contexto. Estaba en mi cuarto, con el portátil antiguo de mi padre y un stream pirata que se cortaba cada cinco minutos. Era la presentación del iPad 2, creo, o quizá una posterior. Y lo que recuerdo no es el producto en sí, sino la sensación: que estaba viendo algo importante en directo, que esa misma noche la gente estaría hablando de aquello en todo el mundo y que yo estaba ahí, en primera fila, sin moverme de casa.
Esa sensación de pertenecer a algo, de ser parte de un momento compartido, era buena parte del atractivo de las keynotes. No iba tanto del producto como del ritual. La cuenta atrás, los memes, los grupos de WhatsApp activándose en cuanto Tim Cook decía «one more thing», la rueda de prensa al día siguiente, las reviews. Era casi un programa de televisión al que estábamos enganchados sin admitirlo.


El momento en que algo se rompió (sin que yo me diera cuenta)
No sé cuándo cambió exactamente, pero hubo un punto en el que las keynotes dejaron de ser eventos y se convirtieron en deberes. Había que verlas porque trabajaba en esto, había que escribir sobre ellas, había que tener opinión inmediata, había que estar al día. Y al obligarme a verlas con esa mentalidad, me di cuenta de que ya no las disfrutaba como antes. Eran más ruido que señal. Más funciones de las que podía recordar al día siguiente. Más promesas de las que la propia Apple iba a cumplir.
Y luego pasó algo curioso. Me empecé a saltar partes. Primero la parte de los servicios (Apple TV+, Fitness, Arcade, todos esos minutos en los que el moderador habla de la nueva temporada de una serie que no veo). Luego me empecé a saltar las novedades de watchOS si no traían algo gordo. Después las de tvOS, sin remordimiento. Y un día, sin haberlo planeado, me di cuenta de que la última keynote la había visto al día siguiente, en YouTube, mientras desayunaba. Y no me había perdido nada importante.


Lo que esta WWDC tiene de diferente
Aquí está lo curioso. Llevo varios años con esa relación más tibia con las keynotes de Apple, pero esta WWDC está despertando algo distinto en mí. No es la emoción adolescente de antes, claramente. Es algo más maduro: la sensación de que Apple llega a este 8 de junio con bastante más en juego que en años anteriores. Apple Intelligence se quedó corta y todo el mundo lo sabe. El nuevo Siri tendría que haber estado listo hace meses. Y los rumores hablan de cambios de marca importantes, del primer iPhone plegable, de un MacBook con pantalla táctil que rompe con décadas de doctrina.
No sé si todo eso saldrá a la luz el 8 de junio, ojo. Apple es maestra en gestionar expectativas y reservarse cosas para el resto del año. Pero por primera vez en mucho tiempo, tengo la sensación de que la keynote no va a ser un trámite. Va a ser un examen. Y eso, para alguien que lleva quince años enganchado al ecosistema, es interesante de ver.

Lo que ha cambiado en mi forma de mirarlo
Al final, creo que lo que ha cambiado no es Apple ni las keynotes. Soy yo. Cuando tenía 25 años, una keynote me daba algo más que información: me daba la ilusión de que el futuro estaba cerca. Cada nueva función era una señal de que las cosas avanzaban, de que la tecnología iba a hacerme la vida mejor de alguna forma concreta y pronto. A los 40, esa ilusión se ha calmado mucho. No porque ya no crea en ella, sino porque la he visto pasar muchas veces y sé que la mayoría de las grandes promesas tardan años en hacerse realidad y, cuando llegan, ya no son tan grandes.
Eso no es ni bueno ni malo. Es, simplemente, lo que pasa cuando llevas tiempo en algo. Y por eso esta WWDC, sin ser la más emocionante a priori, me parece una de las más honestas que voy a ver: voy a entrar sin las expectativas inflada de antes, sabiendo que algunas cosas se quedarán sin cumplirse y que otras llegarán cuando ya no me acuerde, pero con la curiosidad genuina de un usuario que lleva mucho tiempo escuchando a la misma marca y quiere ver si esta vez tiene algo de verdad que decir.


Por qué voy a verla en directo igual
Aun así, voy a verla. En directo, sin pistas, sin spoilers. Como antes, pero sin la euforia. Y os voy a confesar por qué: porque después de tantos años, una WWDC sigue siendo una de las pocas ocasiones del año en las que dejas el móvil en silencio durante dos horas y prestas atención a algo de principio a fin. Es casi una excusa para sentarse, mirar y pensar. Y eso, en un mundo donde no paramos de saltar entre estímulos, ya tiene su valor.
Quizá ya no sea Navidad, como decía Jose Manuel hace unas semanas. Pero no deja de ser un día especial. Y eso, para una marca que cumple 50 años, no es poca cosa.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es la WWDC 2026?
La WWDC 2026 se celebrará del 8 al 12 de junio. La keynote inaugural será el lunes 8 de junio a las 19:00 hora peninsular española.
¿Dónde se podrá ver la keynote en directo?
Apple suele retransmitir la keynote a través de su web oficial, la app Apple TV, YouTube y Apple Developer. Además, muchos medios tecnológicos hacen seguimiento en directo en sus webs y redes sociales.
¿Qué sistemas operativos se presentarán?
Lo habitual es que Apple presente las nuevas versiones de iOS, iPadOS, macOS, watchOS, tvOS y visionOS. Este año, se espera especial protagonismo de iOS 27 y de las novedades de Apple Intelligence.
¿Y vosotros? ¿Seguís esperando las keynotes de Apple con la misma ilusión que hace unos años, o también habéis bajado un punto vuestro nivel de hype? Os leo en los comentarios.

