
Eran casi las once y media de la noche. Estábamos de vacaciones, en una casa rural sin cobertura decente, y yo dando vueltas al salón en chanclas para cerrar el anillo de De pie. Mi pareja me miraba desde el sofá con esa cara de «¿en serio?», y tenía toda la razón. El Apple Watch me había avisado de que me faltaba poco para completar el día, y yo, como un pavo, me había levantado a dárselo. En vacaciones. A las once y media. Ahí fue cuando pensé: oye, algo no cuadra.
Cómo el Apple Watch se convirtió en el juez de mi día
No sé en qué momento pasó, pero el reloj dejó de marcarme la hora para pasar a ponerme nota. Tres anillos —Movimiento, Ejercicio y De pie— que hay que cerrar sí o sí, con su musiquita triunfal cuando lo consigues y su silencio acusador cuando no. Apple lo bordó, hay que reconocerlo: convirtió moverte en un juego y a los cabezotas nos enganchó con lo de las rachas. Yo llevaba una larguísima, de más de un año sin fallar un día, y le tenía un cariño un poco absurdo. Cada mañana, lo primero: mirar la muñeca. No para saber la hora, sino para saber si iba «bien». Ya os conté que el verano y yo tenemos esto: siempre me tiende alguna emboscada.

La parte bonita, que también la hay
Y ojo, que no vengo a demonizar el reloj, porque me ha dado cosas buenas de verdad. Gracias a esos tres anillos empecé a andar más, a subir escaleras en vez de coger el ascensor, a levantarme cada hora cuando se me van las horas muertas delante del Mac. En su día me vino de perlas para coger un hábito que no tenía, y eso va directo a la cuenta de los aciertos. Para mucha gente, el Apple Watch es el primer entrenador que de verdad les ha hecho moverse. A mí me sacó del sofá, sin ir más lejos. El problema no es que funcione. El problema es que funciona demasiado bien.

Y aquí mi parte crítica: cuando cerrar el anillo deja de ser salud
Porque llega un punto en el que ya no te mueves por salud, te mueves por no perder la racha. Y eso es otra cosa. Hay días en que el cuerpo te pide sofá y manta, o en verano directamente sombra y quietud, y aun así ahí estás, forzando la máquina para que un círculo se cierre. He salido a caminar con 38 grados a las cinco de la tarde, que es justo lo que no hay que hacer, solo por el dichoso anillo. Y ya que hablamos de calor: a los aparatos tampoco les sienta nada bien, pues a nosotros menos. Lo curioso es que el Apple Watch no tiene un «modo vacaciones» para los anillos. No existe un botón que diga «esta semana estoy de descanso, no me machaques». Puedes bajar los objetivos, sí, pero pausar la exigencia sin sentirte culpable, eso no. Y ahí, para mí, Apple se queda a medias: te da la herramienta para crear el hábito, pero no la de soltarlo cuando toca.

Lo que he hecho este verano (y lo que puedes probar tú)
Así que este verano hice algo que hace un año me habría parecido impensable: dejé un anillo abierto a propósito. Y no se cayó el mundo. Al día siguiente la racha marcaba cero, sentí un pinchacito tonto, y a las dos horas ni me acordaba. Si te pasa como a mí, un par de cosas que sí puedes tocar de verdad:
- Baja los objetivos en verano. En la app Actividad, toca «Cambiar objetivos» y ajústalos a la vida que llevas de vacaciones, no a la de un lunes de oficina. Desde watchOS 7 puedes tocar los tres, no solo el de Movimiento.
- Desactiva las notificaciones de progreso. Esos avisos de «¡vas muy bien, te falta poco!» son justo los que te levantan del sofá a medianoche. Quítalos y respira.
- Cámbiale el significado a la racha. Que no cerrar un día no sea un fracaso, sino un descanso bien merecido. Suena a coach barato, lo sé, pero funciona.

Al final, ¿estoy más sano o solo lo parezco?
Esa es la pregunta que me llevo del verano. Durante meses, cerrar los anillos me hizo sentir que cuidaba mi salud. Y en parte era verdad. Pero también había semanas en las que el reloj marcaba tres círculos perfectos y yo estaba reventado, durmiendo mal y comiendo peor. El anillo cerrado no siempre significa que estés bien; a veces solo significa que has obedecido. El Apple Watch nos encanta, ya lo sabéis, pero mide lo que sabe medir, no cómo estás de verdad. Este año he aprendido a mirarlo como lo que es: una herramienta útil, no un jefe. Y oye, me llevo mejor con él desde entonces. Eso sí, os aviso: en septiembre, con la rutina, seguramente vuelva a obsesionarme con la dichosa racha. Pero de momento, verano, sombra y algún anillo abierto sin remordimientos.
¿Y a ti? ¿Eres de los que cierra los anillos religiosamente aunque sea a medianoche, o hace tiempo que pasaste de ellos? Cuéntamelo, que necesito saber que no soy el único que ha dado vueltas al salón en chanclas.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden pausar los anillos del Apple Watch en vacaciones?
No de forma oficial. El Apple Watch no incluye un «modo vacaciones» que congele la racha. Lo que sí puedes hacer es bajar los objetivos desde la app Actividad para ajustarlos a un ritmo más tranquilo.
¿Cómo cambio los objetivos de los anillos?
En el Apple Watch, abre la app Actividad, desliza hacia abajo y toca «Cambiar objetivos». Desde watchOS 7 puedes ajustar los tres anillos —Movimiento, Ejercicio y De pie—, no solo el de calorías.
¿Perder la racha borra mis premios o mi historial?
No. Perder una racha solo reinicia ese contador concreto. Tu historial de actividad y los premios que ya tengas siguen guardados en la app Salud y en Actividad.
¿Es malo hacer ejercicio solo por cerrar el anillo?
Depende. Si te motiva a moverte, perfecto. El problema es forzar la máquina cuando el cuerpo pide descanso o cuando aprieta el calor, porque ahí el anillo deja de cuidarte y empieza a mandarte. La actividad debería adaptarse a ti, no al revés.
¿El calor del verano afecta al Apple Watch?
Las temperaturas extremas no le sientan bien a ningún dispositivo, el Apple Watch incluido. Evita dejarlo al sol directo mucho rato y no lo cargues si está muy caliente.

