Llevo un par de semanas con el iPhone 18 Pro Max en el bolsillo y hay una pregunta que me llega por redes casi a diario: ¿merece la pena cambiar de iPhone cada año? Un domingo más desde el sur, con el café delante, os voy a contestar con sinceridad, aunque la respuesta no me deje muy bien parado.
Empiezo por la trampa: mi caso no es el vuestro. Yo vivo de enseñar tecnología. Grabo reviews, comparo cámaras y, si no tengo el modelo nuevo, difícilmente os puedo contar si merece la pena. Para mí el iPhone del año es, en buena parte, una herramienta de trabajo. Así que cuando digo que he vuelto a estrenar, no lo toméis como ejemplo, porque mis cuentas no se parecen en nada a las de quien usa el móvil para WhatsApp, las fotos de los niños y el banco.
Y es que, seamos honestos, el salto de un año a otro cada vez se nota menos. Un poco más de cámara, un chip más rápido que casi nunca vas a exprimir, algún detalle de diseño… y poco más. La diferencia de verdad aparece cuando saltas tres o cuatro generaciones de golpe. Ahí sí notas la pantalla, la batería, las fotos de noche y la fluidez. Ese es el cambio que emociona, no el de cada septiembre.
La batería, además, suele ser lo que acaba decidiendo, y juega a favor de esperar. Apple asegura que desde el iPhone 15 está pensada para conservar el 80 % de su capacidad tras unos 1.000 ciclos de carga, que para la mayoría son varios años de uso normal. Si tu iPhone llega al final del día sin sufrir, lo más probable es que no necesites otro.
Luego está el dinero, que es donde de verdad duele. El iPhone 18 Pro Max arranca en 1.619 €, y aunque vendas el anterior o lo entregues a cambio, renovar cada año supone dejarte cada septiembre un buen pellizco. Apple lo sabe de sobra y por eso empuja fórmulas como Apple Upgrade con Klarna, en las que pagas una cuota y renuevas sin llegar a ser dueño del teléfono. Es cómodo, no lo niego, pero conviene echar cuentas antes de firmar, porque esa comodidad también se paga.
Si aun así este año habéis estrenado, como yo, os dejo un consejo de amigo antes de vender o regalar el viejo: haced una copia de seguridad en iCloud o en el Mac aunque ya lo hayáis pasado todo, desvinculad el Apple Watch si lo teníais emparejado, y borradlo desde Ajustes > General > Transferir o restablecer el iPhone > Borrar contenidos y ajustes, que así se cierra vuestra cuenta de Apple y se desactiva Buscar para el siguiente dueño. Ojo también con la eSIM al borrar, no os vayáis a quedar sin línea si aún no la habéis pasado al nuevo. Y si no lo vais a vender, un iPhone viejo tiene más de una segunda vida antes de acabar olvidado en un cajón.
Así que, ¿cambiar de iPhone cada año? Para la mayoría, no. Mi regla para quien me pregunta es sencilla: cambia cuando el iPhone te falle en algo que te importe, ya sea la batería, la cámara o el espacio, y no cuando Apple te diga que toca. Esperar tres o cuatro años hace que el salto se note de verdad y que el bolsillo sufra bastante menos.
¿Y vosotros? ¿Cada cuánto cambiáis de iPhone? ¿Sois de estrenar cada septiembre o de apurarlo hasta que la batería diga basta? Os leo.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena cambiar de iPhone cada año?
Para la mayoría de usuarios, no. Las mejoras entre generaciones seguidas son pequeñas; el cambio se nota de verdad saltando tres o cuatro generaciones.
¿Cuánto dura la batería de un iPhone?
Apple indica que, desde el iPhone 15, la batería está diseñada para mantener el 80 % de su capacidad tras unos 1.000 ciclos de carga.
¿Cómo borro mi iPhone antes de venderlo?
Haz una copia de seguridad y ve a Ajustes > General > Transferir o restablecer el iPhone > Borrar contenidos y ajustes. Así se cierra tu cuenta de Apple y se desactiva Buscar.
¿Cuánto cuesta el iPhone 18 Pro Max?
Arranca en 1.619 € en la versión de 256 GB.




